No me canso de verla. A pesar de que en España se la titulo "Atrapado en el tiempo" la mayoría de las personas la recordamos, y la llamamos, por su título original: "El día de la marmota".
Tremendamente infravalorada en su día, esta película parte de una premisa sencilla: Qué le pasaría a una persona si el mismo día se repitiese una y otra vez, encerrado en un pequeño pueblo a causa de una tormenta de nieve. Qué errores repetiría, que cosas cambiaría. Qué haría con la vida cuando lo único que puede cambiar, día tras día, es uno mismo.
¿Es Bill Murray un buen actor? No lo sé, y tampoco me importa. Pero lo que es indudable es que es perfecto para los papeles de cínico desencantado, con regusto de ternura (como vimos en "Lost in Traslation" o en la más incomprendida "Life Aquatic"). La elección aquí no podría ser mejor.
El día de la marmota es un ejercicio de optimismo con una moraleja ambigüa: Se puede llegar a la bondad por puro aburrimiento.
Y es graciosa. Mucho.
Hay gente que hasta hace blogs en su honor...
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