domingo, 11 de febrero de 2007

Mika

Vale. Lo reconozco. Había perdido la fe en la música. Hacía años que no escuchaba nada que realmente me pareciera que fuese a seguir escuchando dentro de veinte años. Me quedaba el consuelo de que se había producido suficiente música de calidad como para tenerme ocupado el resto de mi vida, y que las generaciones por venir se las apañasen con el reguetón, o King África, o lo que sea…

Y, entonces, llegó Mika. Me lo habían recomendado hacía unos días, pero el mensaje se quedó en mi correo. Y ahora, no puedo dejar de escucharlo. Recupera lo mejor del glam de Queen, la libertad creativa, el uso intenso de las voces, los ritmos marcados por piano y el apoyo de coros, el uso de cuerdas sin cederles todo el peso musical…

Hoy me reconcilio con la música (nueva). Espero que para durar.

"Grace Kelly" es una maravilla…

martes, 26 de diciembre de 2006

Buscando a Nemo... (perdiendo a Disney)


Dos fallos tiene esta película, uno al principio y otro al final: que aparece el nombre de Disney. Por lo demás, es perfecta.

Los primeros minutos de "Nemo" demuestran claramente que ver "Bambi" es una pérdida de tiempo. Nunca me cayo bien el ciervo ese. No diré que su madre mereció ser cazada, pero tampoco negaré haberlo pensado alguna vez. Aquí, en cambio, se nos presenta, con un ritmo que ya quisiera para sí muchas películas de "no-animación" la motivación íntima del protagonista en una escena con elípsis, y eso nos queda para toda la película, sin necesidad de que nadie nos cante lo que piensa durante diez minutos con música de Elton John.

A partir de ahí, todos los clásicos del género invertidos: la gran búsqueda, el viaje en pos del conocimiento realizado no por el tierno infante, sino por su neurótico padre que, catársis tras catársis, aprenderá la lección más difícil: Dejar ir.

Las voces demuestran por qué es mala idea dejar a la estrella de turno hacer el trabajo de un actor de verdad: Cuando haces la película sabiendo quién va a poner la voz, el resultado es muy distinto a doblar (diré esta vez que el doblaje en español se deja oir sin demasiado asco. Aún así, siento lástima por el que haya tenido que hacer el trabajo de Willem Dafoe)

¿Qué más se puede decir? ¿Que los personajes son una delicia? ¿Que escapamos de los arquetipos manidos para hacer justicia a un público que no son solo niños poco brillantes? ¿Que todo es tan humano que dan ganas de hacerse pez?

Buscar a Nemo es no buscar a nadie. Una búsqueda así sólo puede acabar encontrándose a uno mismo.

miércoles, 20 de diciembre de 2006

El dia de la marmota (atrapado en el tiempo)


No me canso de verla. A pesar de que en España se la titulo "Atrapado en el tiempo" la mayoría de las personas la recordamos, y la llamamos, por su título original: "El día de la marmota".

Tremendamente infravalorada en su día, esta película parte de una premisa sencilla: Qué le pasaría a una persona si el mismo día se repitiese una y otra vez, encerrado en un pequeño pueblo a causa de una tormenta de nieve. Qué errores repetiría, que cosas cambiaría. Qué haría con la vida cuando lo único que puede cambiar, día tras día, es uno mismo.

¿Es Bill Murray un buen actor? No lo sé, y tampoco me importa. Pero lo que es indudable es que es perfecto para los papeles de cínico desencantado, con regusto de ternura (como vimos en "Lost in Traslation" o en la más incomprendida "Life Aquatic"). La elección aquí no podría ser mejor.

El día de la marmota es un ejercicio de optimismo con una moraleja ambigüa: Se puede llegar a la bondad por puro aburrimiento.

Y es graciosa. Mucho.

Hay gente que hasta hace blogs en su honor...

domingo, 17 de diciembre de 2006

¿Que narices le pasa a Simba?


Creo que nunca he visto una película tan neonazi como "El Rey León". A ver si lo he entendido bien:

El padre de Simba gobierna con zarpa de hierro el cotarro, y todos los demás animales le rinden pleitesía. Cuando tiene un hijo (con una madre que aparece tan poco en la historia que no la recuerdo) monta un acto público para que quede claro la línea sucesoria. El padre de Simba es muy majo con su nene, pero gobernar, gobernar, no le vemos gobernar mucho. A pesar de todo, que nos quede claro que su liderazgo benevolente y paternalista es justo lo que la sabana necesita. Todos sabemos que sólo un león de pura raza, fuerte y sanote, es el único que puede gobernar.

Pero el rey (que recuerda un poco al califa de Iznogud) tiene un hermano malísimo: Jaff...Scar, quiero decir (¿por qué los malos de Disney siempre son Jaffar disfrazado?). A través de un hábil ardid político que hubiese hecho llorar de la emoción a Maquiavelo, gana el poder. Simba, que hasta ahora no ha hecho más que demostrar que es un pijo redomado, se va a completar su formación al exilio.

A partir de aquí, la lección política se hace más consistente: Cuando las hienas entran en el poder, el río se seca, llueve todo el día y, por algún motivo, si vas al palacio real a mediodía es de noche (¿alguien no se ha dado cuenta de que son los malos?). Es lo que pasa cuando echas al Führer y dejas que los rojillos controlen el cotarro.

Mientras tanto, Simba se libra de una muerte segura porque unos hippies le acogen en su seno, enseñándole a vivir de una forma libre y coherente, feliz consigo mismo y aceptando que puede ser dueño de su destino sin tener que soportar la carga artificiosa de un "país" a sus espaldas. Es un final feliz: Una nación que no ha sabido modernizarse se enfrenta a su lúgubre presente mientras el último de los herederos, rechazando la maldición de su familia, descubre que la vida es más que las servidumbres del deber. Como demostración, canta con sus mentores el alegre himno juvenil "Hakuna Matata". Fundido a negro.

¿Cómo? ¿Que sigue? ¿Por qué?

A Simba le reclama la parte dura del bunker franquista: El puto mono experto en kung-fu, que ha pasado de él todos estos años (¿cuánto vive un león?) ahora le dice que tiene que volver para hacerse cargo de su destino, o algo así. Dar otro golpe de estado. Que suenen los espadones. Los hippies, viendo la posibilidad de sacar cacho (todos sabemos que estos tíos en realidad siempre tienen intereses ocultos. No se puede escuchar Creedence Clearwater Revival sin secuelas) se unen a la invasión. Bravo.

Pasan cosas, matan a Jaffar y vuelve a salir el sol. Simba tiene más hijos, y deja clarito a toda la gente que si quieren libertad, que se vayan a Perpiñán a ver pelis ligeras. Faltaría.

Por cierto, por el medio cantan.